Las alteraciones estéticas que el Ayuntamiento de La Cala de Mijas llevó a cabo en la escultura de Juan Manuel Reyes, La Veleta, sin consentimiento por parte del artista, desencadenó un conflicto por los derechos de autor. El asesoramiento de H&A logró un final para el escultor.
Érase una vez un escultor malagueño llamado Juan Manuel Reyes cuyo amor al arte le recompensó un buen día con la plantá de una obra de su propia autoría justo enfrente de casa. El nombre: La Veleta. Una oda a los juegos infantiles de 8 metros de altura que pasó del disfrute privado del autor al del público de La Cala de Mijas en 2011.
Pasaron días, semanas y años aparcando junto a ella. Mañanas, tardes y noches mirándola de reojo con orgullo. Hasta que un buen día de 2024, la cómplice mirada del autor tuvo que voltear varias veces para cerciorarse de lo visto. Aquello que ahora contemplaba, no era su obra. Había sido manipulada. Y no por unos desconocidos, sino por el Consistorio de la localidad… y sin su consentimiento.
El propio Juan Manuel Reyes y nuestro compañero Roberto Calles, encargado de asesorar al escultor en la estrategia de defensa de su obra, se enfundan el papel de cronistas de un litigio anunciado en la siguiente entrevista
H&A: ¿Cómo llegó La Veleta a formar parte del espacio público?
JUAN MANUEL REYES: Fue la iniciativa de una persona vinculada al ayuntamiento. Ella consiguió la colaboración de empresarios y empresarias de La Cala para que financiaran una escultura para una rotonda de una zona del municipio que estaba en desarrollo en ese momento. Me pidieron que presentara una propuesta acorde con la ubicación y el presupuesto y que, además, tuviese en cuenta la cercanía de distintos centros educativos del pueblo.
H&A: Suponemos que ese primer instante, el de ver las modificaciones de color y alguna que otra textura no autorizada, no se te borrará nunca de la memoria. ¿Qué sentiste?
JMR: Enfado. Pensé que ciertos gobernantes no están capacitados para desarrollar una política cultural. Sentí que había poco respeto por el tejido cultural al cual pertenezco.
H&A: ¿Por esa razón te decidiste a presentar batalla y defender tu obra?
JMR: Pensé que era mi obligación, por respeto a la profesión. Sentí que no tenía otra opción.
H&A: Conseguiste ayuda de compañeros de profesión y luego llegó el contacto con H&A. ¿Era la primera vez que te ponías en manos de un despacho de PI?
JMR: No, ya lo había hecho con anterioridad con otras cuestiones relacionadas con propiedad intelectual.
H&A: Pocos artistas deciden (y/o pueden) pleitear contra la Administración. ¿Cuál fue la respuesta por parte del Consistorio a tu primera reacción? ¿Consideras que era un deber para con la sociedad y/o el gremio de artistas?
JMR: En el momento en el que Roberto Calles se puso en contacto con el ayuntamiento, inmediatamente procedieron a restablecer la escultura en su estado original. Decidí pleitear con la administración para reivindicar un respeto hacia la profesión.
H&A: ¿Cómo ha sido la experiencia de ir de la mano de H&A en todo el proceso?
JMR: El proceso ha ido bien y la comunicación ha sido fluida. Pero, para futuros artistas que decidan tomar medidas de este tipo, es importante que estén preparadas para soportar económicamente las condiciones. Tendrán que abonar al despacho los porcentajes antes de que ellos lo hayan recibido, en caso de que todo vaya bien.
H&A: ¿Qué es lo que destacarías más del asesoramiento de Roberto?
JMR: Roberto ha sido una persona cercana y en todo momento he sentido su proximidad y entusiasmo.
H&A: Aún con sentencia a favor, ¿sigues teniendo la sensación de que tanto las malas prácticas a nivel gestión como la falta de concienciación cultural lleva a gran parte de la sociedad a creer que el esfuerzo artístico no es tal y, por lo tanto, el consumo de arte es gratis o debe ser devaluado por defecto?
JMR: Sí, absolutamente.
H&A: Como escultor, vemos que te alejas de las polémicas y tajadas políticas de unos y otros y sigues apostando por el arte en primer lugar. ¿Qué puede contarnos del destino de que tendrá parte de la compensación económica de la sentencia?
JMR: Lo dedicaré a poder alimentar el territorio cultural y el respeto hacia los artistas con toda su amplitud. Estamos en proceso constructivo de un espacio cultural que se llamará La Faenera y se encuentra en la población malagueña de Álora.
H&A: ¿Cuál sería tu mensaje a otros artistas que puedan estar en una situación como la que has vivido o para prevenir que pasen por ella?
JMR: Que no agachen la cabeza y que luchen por la dignificación del oficio. La profesión lo merece.
H&A: ¿Cómo fue esa primera toma de contacto con Juan Manuel? ¿Supiste al instante que había caso?
ROBERTO CALLES: En este caso sí. Era una alteración flagrante de su obra que él no había consentido. La duda en su momento era si podríamos conseguir una solución extrajudicial que satisficiese los intereses de Juanma o si tendríamos que acudir a los tribunales. No me cabía duda de que tarde o temprano conseguiríamos, al menos, que se devolviese la escultura a su estado original, pero no se podía prever cuánto podría costar esto.
H&A: ¿Cuál fue el gran escollo del proceso en tu opinión?
RC: Como dice el refrán, las cosas de palacio van despacio. Este tipo de asuntos llevan tiempo. Desde el estudio del tema, a la preparación y envío de una primera reclamación extrajudicial, pasando por las posibles negociaciones, y —como en este caso— el procedimiento judicial en sí. Además, como la reclamación es a una Administración Pública, eso supone una barrera extra de burocracia que hay que atravesar y que podría disuadir a muchos autores de defender sus derechos.
H&A: ¿Qué es lo que debemos interpretar cuando se nos dice que la integridad de la obra es un derecho de Propiedad Intelectual?
RC: Los autores tienen derecho a exigir el respeto a la integridad de sus obras. Es decir, pueden impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ellas que suponga perjuicio a sus intereses o un menoscabo a su reputación. En obras plásticas (como pinturas o esculturas) o arquitectónicas, donde el soporte material de la obra es único, es más fácil de ver. Si, como en el caso de La Veleta, se cambian los colores de la escultura o si, por ejemplo, derribasen la pared de tu edificio para incorporar una nueva entrada, se está deformando el mensaje que el autor quiso transmitir al crear la obra. Cabe recordar que todo esto también puede ocurrir con otro tipo de obras, como las literarias. Si escribes una novela y al publicarla el editor cambia el final sin tu permiso o censura una parte, está atentando contra tus derechos morales como autor.
H&A: ¿Deben entender los artistas que una cesión no implica una pérdida total de los derechos sobre sus propias obras?
RC: Los derechos morales del autor son irrenunciables e inalienables. Si en el contrato de cesión se dice lo contrario, esa cláusula es nula y se debe tener por no puesta. No obstante, es muy importante revisar atentamente el contrato de cesión antes de firmarlo y, por supuesto, tener un contrato por escrito. Es habitual que se creen obras por encargo, pero no lo es tanto que se firme un contrato al respecto. Esa omisión, a la larga, puede dar muchos quebraderos de cabeza al autor y al adquirente de la obra.
H&A: El Consistorio ha sido condenado por haber «infringido el derecho moral de integridad de la obra». ¿Dónde empiezan los límites del derecho moral y por qué crees que para mucha gente es un derecho difuso?
RC: El autor, aunque siempre va a ser el titular de los derechos morales, debe respetar los derechos adquiridos por terceros. Por ejemplo, el autor tiene derecho a retirar su obra del comercio por cambio de sus convicciones intelectuales o morales, pero solamente previa indemnización de daños y perjuicios a los titulares de derechos de explotación.
H&A: ¿Podría haberse encontrado Juan Manuel ante una situación del tipo: “lo sentimos, el caso de las modificaciones ha prescrito”? ¿O pueden los autores luchar en todo momento por sus derechos?
RC: Sí, podría haber sucedido. Los derechos morales del autor no “caducan”, pero la acción legal para defenderlos sí puede prescribir si no se ejercita a tiempo. Aunque hay que ir caso por caso, se puede decir que por regla general el autor tiene 5 años desde que tiene conocimiento de la infracción para emprender acciones judiciales. Por ello, es crucial actuar cuanto antes y no dejar estar las cosas.
H&A: Como cierre, ¿Cuál sería tu recomendación para todo tipo de artistas/autores?
RC: Mi recomendación es no dejar pasar las injusticias. Si como autor consideras que se están infringiendo tus derechos morales: infórmate, busca un abogado y asesórate sobre qué se puede hacer al respecto. Ahora bien, para hacer valer tus derechos, hay que reclamarlos. Por mucho que como autor tengas unos derechos consagrados en la Ley de Propiedad Intelectual, si no haces nada cuando atentan contra ellos, la situación no se va a resolver sola. Hay que estar preparado para hacer frente a todo aquello que conlleva luchar por tus derechos; lo que aquí se traduce en tiempo y dinero. Un proceso judicial puede ser largo y costoso, puede que parezca una situación de David contra Goliat, pero muchas veces es la única vía.
La lucha por la defensa de los derechos de PI es parte del ADN de H&A (H&A). Nuestros más de 40 años de experiencia asesorando a autores, inventores e innovadores son la mejor garantía de nuestro compromiso por alcanzar la excelencia en materia de protección de los activos intangibles.
La Propiedad Industrial e Intelectual es el motor de toda estructura socioeconómica y cuidarla es apostar por el progreso.