En 2020, una empresa tecnológica española perdió un contrato millonario tras descubrir que uno de sus exdirectivos había filtrado a un competidor información técnica y estratégica de un proyecto en curso. El caso, que acabó en los tribunales, puso de manifiesto un problema silencioso pero devastador: la fuga de secretos empresariales.
Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), hasta el 80 % del valor de una empresa innovadora puede residir en sus activos intangibles. Sin embargo, en la práctica, la mayoría no cuenta con medidas legales y técnicas suficientes para protegerlos.
La Ley 1/2019, de Secretos Empresariales, transpone al ordenamiento español la Directiva (UE) 2016/943 y establece el marco jurídico para proteger la información confidencial con valor empresarial.
Según la Ley, para que una información sea considerada secreto empresarial debe cumplir tres requisitos:
Este marco se complementa con el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), que establece estándares internacionales para la protección de la información no divulgada.
Fugas internas
Fugas externas
Según PwC (Global Economic Crime and Fraud Survey), el 30 % de las empresas a nivel mundial ha sufrido algún tipo de robo de información confidencial. INCIBE confirma que en España, la pérdida o robo de información interna está entre los tres incidentes de ciberseguridad más comunes en el sector empresarial. Gartner advierte que el riesgo aumenta con el trabajo remoto y el uso de proveedores externos sin acuerdos sólidos de confidencialidad.
Técnicas
Jurídicas
En el sector agroalimentario, por ejemplo, la protección del know-how sobre procesos de producción ha permitido a empresas mantener su ventaja frente a competidores internacionales durante décadas.
En caso de violación de un secreto empresarial, la Ley 1/2019 permite acciones como:
Ejemplo: En una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, se condenó a una empresa a indemnizar a otra por el uso no autorizado de información confidencial sobre procesos productivos, incluyendo daños económicos y reputacionales.
La fuga de un secreto empresarial no siempre es visible hasta que sus consecuencias son irreversibles. La protección legal no es un trámite, sino una inversión estratégica que preserva la competitividad de su negocio.
En nuestro despacho, diseñamos sistemas integrales de protección que combinan medidas legales, técnicas y organizativas para proteger su know-how.